Crítica: The Amazing Spiderman is not that amazing
Calificación: 6/10
Después de ser testigos de todo lo que es capaz de hacer el estudio Marvel al llevar a la pantalla de manera espectacular un proyecto tan grande y sin precedentes como The Avengers y estando a puertas de la llegada de Batman El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace la película de superhéroes que ha revolucionado el género de mano de Christopher Nolan, hace su aparición un film que ha tenido que esforzarse mucho para que no nos olvidemos del regreso este verano de nuestro amigable vecino Spider-Man.
[Este artículo contiene SPOILERS]
The Amazing Spider-Man -el reboot* oficial de la historia del héroe arácnido en la gran pantalla- está dirigida por Marc Webb (500 Days of Summer) y protagonizada por rostros prometedores como Andrew Garfield (The Social Network) y Emma Stone (The Help). Y si la pregunta de si era necesario un reboot en tan poco tiempo sigue en pie, les recomiendo que nos vayamos acostumbrando a ver cada vez más del Hombre Araña, dado que se ha confirmado que The Amazing Spider-Man formará parte de una nueva trilogía.

Las películas de Sam Raimi llevaron a Spidey a la gran pantalla y, aunque contenían ciertos (y claros) fallos tanto en lo técnico como en lo argumental, fueron bien recibidas por la audiencia y los fans de los cómics (excepto la tercera, claro). Es más, algunos todavía consideran que Spider-Man 2 es una de las mejores películas basadas en cómics que se hayan hecho, a pesar de ser apartada hace mucho del Top 5. Entonces, ¿qué tiene de nuevo la historia que ya nos contaron? Que, en apariencia, no es lo que ya hemos visto antes. Pero, vamos por partes para explicar mejor cómo es que el Asombroso Spider-Man no es tan asombroso.
En primer lugar tenemos a Peter Parker como un niño que sufre la muerte de sus padres y crece como un adolescente emocionalmente conflictivo, que no procesa de la mejor manera su pérdida. Andrew Garfield hace un buen trabajo en exteriorizar el conflicto emocional de Peter como un muchacho tímido y solitario, pero el desarrollo de su personaje está lejos de ser el Peter Parker de los cómics al que estábamos acostumbrados. En The Amazing Spider-Man, Garfield no interpreta a un nerd ─básicamente porque los nerds no hacen skate y no se pierden lecciones en la escuela, como él hace─, su papel es quizás más cercano al un muchacho normal que se siente rechazado, pero de todas maneras no mantiene una conexión estable con el personaje en el que se basa, quien antes de tener poderes tiene la apariencia de no hacerle daño ni a una mosca y es incapaz de intercambiar palabras con la chica que le gusta.
A Peter parecen no gustarle la máscara. Se la quita o deja que se la quiten en momentos improbables.
Así que, por un lado tenemos a Garfield intentando ser Peter sin éxito, mientras que por otro lado es un Spider-Man genial. Su complexión física ─que permite que con el traje de héroe justo como en los cómics─ y su naturalidad para manejar el humor clásico de Spidey son grandes aciertos que brindan momentos de entretenimiento muy buenos. Escenas como aquella en la que Peter prueba sus poderes por primera vez saltando de un edificio a otro antes de recibir una llamada de Tía May pidiéndole que compre huevos parecen sacadas directamente de la mente creativa de Stan Lee y así con muchos otros momentos de humor, como el enfrentamiento con el ladrón de autos (que ya se pudo ver en el tráiler) mantienen el espíritu presente en las páginas de los cómics y funcionan bastante mejor de lo imaginado en pantalla.
Peter vive con sus tíos Ben y May Parker, interpretados por los actores Martin Sheen y Sally Field respectivamente. Es de la vida y relación con sus tíos con lo que se construye la primera parte de este film, que se corresponde con el drama familiar que no está libre de problemas, que pasan de ser cotidianos en cuanto el tío Ben es asesinado por un ladrón. Martin Sheen es un buen tío Ben y aporta carisma al personaje, lo que es bueno, ya que Ben Parker en los cómics del origen de Spider-Man solamente tiene dos o tres momentos en los que aparece (con el tiempo se le ha brindado cierto protagonismo). Sin embargo, los fallos de guión se hacen evidentes en la escena de su muerte, una muerte abrupta y más que apresurada en la que no hay ni rastro de lo del poder y la responsabilidad**, lo cual sienta un inconveniente porque, a pesar de ser un cliché, esta debería ser la señal de que Peter aprende una lección de moral por la que guía su vida como súper héroe; nunca parece aprenderla realmente.
Aunque parezca que no hace falta ese pequeño momento en la película (Peter hace luego referencias a la responsabilidad), habría hecho lucir esa escena tan apresurada como algo más relevante, justo de la manera en que, en realidad, debería ser. De todos modos, el impacto de su muerte sí se vuelve algo más notorio luego con las reacciones tanto de May como del propio Peter. Una vez más, el trabajo de Webb en reflejar los traumas emocionales de Peter está bien realizado.

Lo que nos lleva a hablar de su relación con Gwen Stacy, el gran primer amor de Peter en los cómics***, muy bien interpretado por (la joven promesa) Emma Stone. Punto en el que se ve que, sin duda, los actores tienen la química necesaria que volcar en la relación de sus personajes. Lo que falla, a mi parecer, es que la relación está armada antes de que Peter obtenga sus poderes; desde antes ya hay sonrisas, miradas y es evidente que se gustan. El cambio que sufre Peter tras descubrir sus poderes debería ser más claro, para que así sea verosímil que una chica que nunca se ha fijado en él decida coquetear con él e invitarlo a cenar, pero, como dije antes, Garfield no es el Peter Parker adecuado.
Todo esto, sin embargo, ya se podía predecir después de ver los tráilers y algún que otro clip innecesario. Pero el tráiler anunciaba también "la historia no contada de Spider-Man" y hacía referencias sutiles al interés de Peter por conocer el pasado de sus padres (agentes de S.H.I.E.L.D. en los cómics y quizá algo menos interesante en las películas que están por venir), no obstante, en la película ese interés se deja a medias, inconcluso (se dice que trabajaba en Oscorp y eso es todo), al igual que la venganza que planea Peter contra el ladrón que mató al tío Ben (nunca encuentra al ladrón que estaba buscando). Todo contribuye a que la película parezca incompleta y perdida, recobrando el rumbo solamente cuando se descubre al villano y se lucha con él para ser un héroe.

El villano de esta película es el Curtis Connors, un científico de Oscorp que trabaja en algo que aparentemente Norman Osborne necesita para curarse de una enfermedad. Ese proyecto lo llevará a la fórmula que lo convierte en el Lagarto. Es un villano sin carisma ni personalidad que no intriga al público y parece un personaje sin sentido. Con las disculpas de Rhys Ifans, quien es el encargado de interpretar a este personaje, su intervención en la película no aporta nada salvo en las peleas que es exactamente cuando tampoco sucede nada más que lo que vemos: golpes y efectos visuales.
Además, con la intención de crear expectación, los créditos incluyen una escena extra que lejos de ser sorprendente (la escena ya se podía ver en el tráiler) es críptica y confunde al espectador. En suma es una película entretenida y que, frente a las versiones previas de Spider-Man puede intentar defenderse con cierto éxito, sin embargo, es cierto que también está lejos de ser una gran película de súper héroes y al salir de la sala a uno se le queda la impresión de que ha visto la historia de siempre una vez más, solo con algunos pequeños cambios, intrascendentes, claro, en el desarrollo: chico se convierte en héroe, derrota al villano y se queda con la chica. Un intento que tiene mérito, pero, al final, no es nada asombroso.
>─────── oooooo—────<